Por su sonoridad: es el intervalo del "chan-chan" con que terminan los tangos, el que abre el "Arroz con leche" y el del toque de clarín de las películas de guerra. Cada intervalo tiene una sonoridad propia que se puede aprender a identificar sin leer música, y la cuarta justa es una de las más fáciles de fijar porque la tenés escuchada toda la vida. En esta clase la buscás dentro de series de intervalos y la escuchás en el tercer movimiento de la Novena de Beethoven. Reconocer intervalos de oído es lo que te permite ubicar tu nota cuando el director marca una entrada.
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